2007
Nov
05

Hace unos días, alguien me preguntaba sobre Escher y su obra. Esto me encendió de nuevo la proverbial bombilla, y el resultado es este post, y espero que algún otro que tengo en la recámara.

Maurits Cornelis Escher (1898-1972) artista gráfico holandés. Aunque nunca tuvo una formación académica, las matemáticas surgen y se entrelazan en cada una de sus obras de forma única y compleja, mostrándonos mundos y objetos imposibles, estructuras infinitas y metamorfosis múltiples, explorando los límites de la geometría y la perspectiva con proyecciones esféricas, cilíndricas e hiperbólicas. Además, cada una de sus escenas es un auténtico tour de force mental, que nos obliga a replantearnos una y otra vez la realidad y el absurdo de lo que estamos viendo.

Como ejemplo, algunas de sus obras mas representativas, aunque si no conoces el resto, de verdad, merece la pena hacerlo.

La casa de las escaleras : ¿Qué sucede en esta casa? Aquí arriba y abajo no parecen tener mucho sentido, ya que según donde mires, las paredes se convierten en techos o en suelos y la gravedad parece haberse vuelto loca. ¿Y que son esos extraños bichos de seis patas, ojos saltones y que se van rodando sobre si mismos? En uno de sus juegos habituales con la perspectiva, Escher consigue que miremos cada parte de esta escena como algo casi normal, pero que al juntarlo todo sigamos sin encontrarle ningún sentido.

Creo que esta es la primera obra que recuerdo de Escher. Tendría yo 13 o 14 añitos cuando la revista Muy Interesante publicó un reportaje sobre él. Esta obra era el póster central (en vertical) de aquel número y durante muchos años estuvo adornando la puerta de mi habitación.

Cascada : Una rueda de molino parece empujar el agua a través de un canal en zigzag y el agua vuelve a caer sobre la rueda impulsando esta y cerrando el círculo. Pero ¿como ha llegado a subir el agua?. La perspectiva isométrica nos hace pensar que el canal está siempre al mismo nivel, pero de alguna forma, las dos torres que lo soportan parecen hacerlo subir. Al mismo tiempo, el canal parece avanzar hacia el fondo y volver al punto de partida al mismo tiempo.

De nuevo, la perspectiva nos engaña y una construcción que parece perfectamente plausible en cada una de sus partes resulta ser imposible, como el triángulo de Penrose.

Manos dibujando : Dos manos parecen emerger de un trozo de papel y cada una parece estar dibujando trazos de la otra mano. ¿Cómo es posible que dos manos surjan tan nítidamente de un simple trozo de papel?, y lo que aun es mas misterioso, el dibujo parece ya bastante avanzado, pero ¿cómo han comenzado a dibujarse una a otra, antes de siquiera existir?

Esta aparente paradoja recursiva se deshace al incorporar una tercera mano, la mano del propio Escher, que es quien ha dibujado toda la escena.

Con cada una de sus obras, Escher nos propone un juego con moraleja : la realidad no es siempre lo que parece y que tenemos que ir un paso mas allá para descubrir que, de forma magistral, el artista nos está tomando el pelo.